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Perú resalta en el Día Internacional de la Danza

April 30, 2018

Orgullo nacional. Hoy 29 de abril el mundo celebra el Día Internacional de la Danza, la fecha fue establecida por la Unesco en 1982 atendiendo a una propuesta del Comité Internacional de la Danza, que pertenece al Instituto Internacional de Teatro (ITI/Unesco).

 

En el Perú la fecha tiene un significado especial debido a que en el país se celebran cerca de 3,000 fiestas populares al año, la mayoría asociadas a la celebración de un santo patrón, también hay fiestas vinculadas a mitos ancestrales andinos y amazónicos.

 

Es a través de estas danzas que la cultura peruana se manifiesta con toda su grandiosidad y riqueza en las fiestas patronales o tradicionales de los pueblos.

 

En conmemoración ante tan importante fecha conozcamos las danzas peruanas reconocidas por la Unesco y que han sido incluidas en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

La danza de las tijeras:

 

Inscrita en 2010 en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, la danza de las tijeras es interpretado tradicionalmente por los habitantes de los pueblos y las comunidades quechuas del sur de cordillera andina central del Perú (Huancavelica, Ayacucho y Apurímac), y, desde hace algún tiempo, por poblaciones de las zonas urbanas del país.

 

Esta danza ritual, que reviste la forma de una competición, se baila durante la estación seca del año y su ejecución coincide con fases importantes del calendario agrícola. La danza de las tijeras debe su nombre a las dos hojas de metal pulimentado, parecidas a las de las tijeras, que los bailarines blanden en su diestra.

 

La danza de las tijeras se ejecuta en cuadrillas y cada una de ellas –formada por un bailarín, un arpista y un violinista– representa a una comunidad o un pueblo determinado. Para interpretar la danza, se ponen frente a frente dos cuadrillas por lo menos y los bailarines, al ritmo de las melodías interpretadas por los músicos que les acompañan, tienen que entrechocar las hojas de metal y librar un duelo coreográfico de pasos de danza, acrobacias y movimientos cada vez más difíciles.

 

Ese duelo entre los bailarines, llamado atipanakuy en quechua, puede durar hasta diez horas, y los criterios para determinar quién es el vencedor son: la capacidad física de los ejecutantes, la calidad de los instrumentos y la competencia de los músicos que acompañan la danza. Los bailarines, que llevan atuendos bordados con franjas doradas, lentejuelas y espejitos, tienen prohibido penetrar en el recinto de las iglesias con esta indumentaria porque sus capacidades, según la tradición, son fruto de un pacto con el diablo.

 

Esto no ha impedido que la danza de las tijeras se haya convertido en un componente apreciado de las festividades católicas. Los conocimientos físicos y espirituales implícitos en la danza se transmiten oralmente de maestros a alumnos, y cada cuadrilla de bailarines y músicos constituye un motivo de orgullo para los pueblos de los que es originaria.

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